¿Abstinencia?


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Todos los métodos naturales tienen una característica común: la abstinencia de relaciones sexuales durante algunos días del mes. Esta abstinencia no limita la espontaneidad de la expresión sexual entre la pareja. Conviene, ante todo, ponerse de acuerdo sobre lo que quiere decir la palabra “espontaneidad”.

Un hombre que se comporta con espontaneidad es aquel que realiza una acción por libre elección de su voluntad.

La espontaneidad del  hombre, por tanto, está en el poder ejercer libremente su voluntad, es decir, su capacidad de razonar, valorar la situación y actuar sobre ella, para transformarla en orden a un aumento del bien suyo y del de los otros.

“Espontaneidad” no significa, por tanto, comportarse según el impulso del instinto del momento. Lo que al hombre le hacer ser hombre es precisamente la capacidad de integrar, valorar y de escoger lo que es bueno para sí y para el otro en cada momento. Por tanto, comportarse espontáneamente, a nivel sexual, puede querer significar, también, renunciar al acto sexual por un bien mayor, como por ejemplo, la salud del cónyuge, o su descanso; puede querer significar, conformarse a las exigencias del otro, a través de una relación física más rica de atenciones, con más ternura; puede significar, también, evitar un embarazo en un periodo no favorable a la situación de la familia, practicando una abstinencia periódica de las relaciones.

Además, parece descubrirse la realidad de que, precisamente, en el ejercicio de esa “espontaneidad”, la pareja puede crecer en sensibilidad y atención hacia las exigencias recíprocas, con un amor más constante, más capaz de dar mucho, todo de sí mismo.

¿No es esta la mejor garantía para un crecimiento del amor conyugal, aún en su aspecto sexual?

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