He aquí el reto: Educar para la realidad

Uno de los límites, más palpables para la madurez relacional es la tendencia a satisfacer todas las expectativas y deseos de los niños y de los jóvenes que están todavía en proceso de desarrollo y crecimiento.

El progreso tecnológico que facilita la accesibilidad y la apropiación de lo deseado, despierta la necesidad de la inmediatez.

¿Por qué no satisfacer sus deseos? Al menos que ellos tengan lo que a nosotros nos falto en tiempos de precariedad y menos recursos, resolver la ecuación fácilmente, evitar las riñas….

Aquí está el error, en creer que satisfacer todas las expectativas es educativo, que lo poseído casi antes de desearlo no pasa factura.

El reto está en enseñar a convivir con el deseo no siempre satisfecho, en enseñar  a integrar la frustración para aprender del fracaso.

Se trata de educar desde y en la realidad del ser humano, en el esfuerzo personal, en la libertad y creatividad  responsables.

La educación vivida como acompañamiento en el desarrollo de las facultades intelectuales, emocionales, afectivas y morales de una persona, presupone que los educadores habrán de poseer y alimentar  dichas competencias.

Los formadores que solo hablan, faltos de autenticidad y congruencia, torpedean la línea de flotación de la educación.

Se trata de enseñar y de educar generando salud relacional, en una sociedad que alardea de libertad, de tolerancia y que al mismo tiempo precisa dar forma jurídica, a las normas de convivencia, a una ética de mínimos.

Ya hemos caído en la cuenta del problema, lo hemos diagnosticado y ¿ahora….?

No se trata de culpas, se trata reflexionar, de explorar,  de comprender,  disponiéndonos  todos a seguir aprendiendo para educar en  la escucha y en el dialogo, en fin para convivir.

En este sentido desde el COF diocesano, todas las personas que nos sentimos comprometidas y tenemos una consideración positiva del ser humano, venimos ofreciendo nuestro acompañamiento, escucha activa, empatía terapéutica, información útil,….para contribuir a la creación de una sociedad más humana.

thAna M ª  Pastor Oliver.

 

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