Orientación Familiar

Orientación Familiar ZaragozaEl Centro de Orientación Familiar Juan Pablo II, se ha creado como centro multidisciplinar, orientado a la orientación, prevención e intervención en el ámbito familiar.
Su objetivo principal consiste en sanar y enriquecer las relaciones familiares, ayudando a los miembros de las mismas a descubrir sus capacidades, más o menos latentes, de mejora de las relaciones interpersonales e interfamiliares.
Cuando una familia solicita intervención al CENTRO DE ORIENTACIÓN FAMILIAR DIOCESANO, su capacidad de reorganización y mejora de la convivencia familiar se encuentra desajustada: por ello, el CENTRO DE ORIENTACIÓN FAMILIAR DIOCESANO le ofrece ayuda especializada para:

  • Identificar las causas de las dificultades
  • Asumir las responsabilidades personales sobre las mismas
  • Desarrollar pautas de mejora de la convivencia matrimonial y familiar
  • Descubrir los factores que distorsionan la comunicación a todos los niveles
  • Respetar los derechos de cada uno, respetando la igualdad
  • Evitar el recurrir a soluciones precipitadas, causadas por una situación crítica o desesperada
  • Favorecer la responsabilidad educativa de los progenitores con respecto a la prole.

Su ámbito de actuación comprende dos líneas fundamentales:

  • Área preventiva, encaminada a prevenir los posibles desajustes determinados en las distintas etapas del proceso vital de las familias.
  • Área de terapia familiar, donde se desarrollan intervenciones especializadas dirigidas a proporcionar pautas y herramientas que disminuyan o erradiquen las disfunciones familiares.

Las principales áreas de actuación detectadas, sin ánimo de ser exhaustivo, son las siguientes:

  • Problemas matrimoniales
  • Problemas familiares
  • Problemas personales
  • Øificultades en la comunicación
  • Paternidad responsable
  • Reconocimiento natural de la fertilidad
  • Educación de hijos
  • Violencia doméstica
  • Orientación moral y espiritual
  • Orientación personal y familiar en situaciones de crisis

Como marco de referencia para toda terapia familiar, partimos de que el matrimonio, fundamento de la familia, no es el fin del amor, sino su principio y plenitud. La unión del hombre y la mujer, trasciende su naturaleza individual, constituyendo una realidad nueva en la que además cada uno es enriquecido con los valores del otro, complementándose mutuamente (“esta si que es carne de mi carne y huesos de mis huesos”).

Para conseguir esto, debemos conseguir que cada miembro de la familia valore a los demás en su plenitud, amando sus limitaciones y defectos, para que los contratiempos de la vida, lejos de desunir, fortalezcan ese amor inicial.