Triunfos en la educación

O el arte de elogiar!

descargaEn esta ocasión, el COF diocesano entra de lleno en el tema educativo, y nos centramos en nuestros hijos.

Tantas veces hemos escuchado la importancia de la autoestima, para que nuestros niños y jóvenes crezcan fuertes ante las presiones sociales… En efecto, uno de los mejores legados que podemos dejarles es esa seguridad en sí mismos, esa necesaria autoestima que hará que puedan llegar a alcanzar sus metas.

Lo que quizás no sepamos es el cómo lograrlo; por eso queremos compartir con los oyentes una táctica tan fructífera como sencilla. Reúne todas las características que hace que no podamos negarnos al menos a intentarlo: simplicidad y ausencia de costos económicos, sin diferenciación de sexos, de tal forma que igualmente lo pueden llevar a cabo el padre y/o la madre. Y  lo que es más sorprendente, sus bondades alcanzan a todas de edades, incluso a los rebeldes y contradictorios adolescentes ¡

Es muy sencillo: proponerse que no pase una sola noche sin haber elogiado a cada uno de nuestros hijos, y además, en el momento final del día, justo en el momento en que se acuestan.

Concretemos algo más y veamos el objetivo perseguido, que no es otro sino el hacerles sentirse estimados, el hacerles sentirse valiosos. Es fácil poder imaginarse los pensamientos de un niño, o de un joven, cuando a pesar de las desavenencias del día, la última palabra que recibe de sus padres cada noche es un elogio, una palabra de aliento, un gesto de esperanza. Es fácil deducir que de una forma fluida tendrá ganas de mejorar como persona y como hijo, y de no fallar a aquellos que saben apreciar sus esfuerzos. Además, si ha habido fallos, como de seguro los habrá tenido, y discusiones, e incluso castigos, el elogio aún tendrá mayor poder… pues podrá comprobar de primera mano cómo se le aprecia por LO QUE ES, NO POR LO QUE APORTA, y de esta manera, entenderá lo que es el amor desinteresado, el amor que sólo su familia le puede dar.

¿Qué define mejor el amor en la familia que el comprobar cómo a pesar de los errores, uno es apreciado y querido por sí mismo? O sea, que yo me equivoco y me atasco en mi comportamiento, y tú sólo tienes un elogio diferente cada noche para mí. Sí, por ahí vamos. Huelga decir que esta táctica no debe ser incompatible con el establecimiento de normas y límites, incluidos castigos razonables y razonados si llega el momento.

Milagrosa y sencilla táctica, que requiere por parte de los padres un plus de originalidad, ya que los elogios no deben ser siempre los mismos. Y en el marco de la sinceridad más absoluta, ya que nuestros hijos captan enseguida lo que es postizo, esforzándonos en buscar más y mejores elogios con los que despedirles cada noche.

Hemos comentado las ventajas de este proceder con respecto a ellos. Pero ¿y respecto a nosotros? Seguimos sumando…. Ya que, en el ejercicio diario de buscar algo bueno en su actuar, de forma que no nos repitamos ni entremos en rutina, acabamos descubriendo agradablemente la cantidad ingente de aspectos positivos que tienen nuestro hijos frente a ese par o trío de defectos que nuestra falta de elogio nos había hecho magnificar.

¿Quieres aumentar su autoestima? ¡ No hay dudas: Elógiale ¡

 

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