Y hasta que la muerte nos separe…

Continuando con el ciclo vital de toda familia, y finalizando el mismo, nos encontramos con dos etapas más

Contracción : Desde la independencia de uno de los hijos hasta la muerte de uno de los cónyuges.

Las tareas en esta época serían:

Cese de la tutela de al menos un hijo

Nuevo rol frente a los hijos

Reencuentro de la pareja, nueva comunicación

Transformación de metas en la pareja

Ajuste a problemas de salud y a la jubilación

Los problemas podrían venir:

  1. Disfunción en los  roles padres/hijos adultos
  2. Transgresión de límites en deberes y responsabilidades como esposos, padres y abuelos
  3. Dificultades en la asimilación del llamado “nido vacío” del hogar
  4. No aceptación de cierta discapacidad o disfuncionabilidad como consecuencia de la declinación del ciclo de vida individual
  5. Frustración frente al balance de vida

La última etapa: 

Disolución : Desde la muerte de uno de los cónyuges hasta la muerte del otro

Tareas:

Integración de la pérdida, elaboración del duelo psicológico frente a la muerte del cónyuge o del padre/madre

Ajuste al envejecimiento y a la viudez

Reorganización de  la vida familiar y ajuste de roles debido a la ausencia definitiva de uno de los miembros de la pareja

Hijos adultos asumen responsabilidades por los padres

Reajuste del proyecto de vida frente a la viudez

Transformación de metas, necesidades e intereses

Posibles problemas a tratar: ancianos

  1. Insuficiente apoyo familiar y social frente a la pérdida
  2. Relativos al afrontamiento inadecuado al duelo
  3. Transferencia de afectos y necesidades hacia los hijos o nietos

 

 

 

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